EL ENSAYO

 

En primer lugar me gustaría decir que lo que voy a contar aquí no tiene por qué ser la forma definitiva de enfocar el ensayo, sino de lo que yo

personalmente he aprendido y prefiero a través de estos años tocando. Con esta sección no pretendo echar por tierra la forma de ensayar de

los demás, y menos en un tema tan “personal” como este. Asímismo, lo que aquí cuento se puede utilizar para cualquier instrumento, no sólo

para la batería.

 

El ensayo es la base de la mejora y del descubrimiento del estilo personal de cada uno a la hora de tocar un instrumento, por ello siempre he

sido un gran defensor de éste, anteponiéndolo incluso al hecho de ir a clases del instrumento en cuestión. Cuando más he mejorado ha sido

cuando tocaba yo por mi cuenta, aunque es evidente que unas buenas clases junto con el ensayo son una mezcla explosiva que tiene

obligatoriamente que dar sus frutos. Dada la importancia que le doy a ensayar, tengo que decir que sus resultados son especialmente

notorios al principio de iniciarse con un instrumento. Cuando se toca un instrumento, el aprendizaje de éste no es lineal, sino exponencial;

es decir, cuanto menos tiempo se lleva tocando más se aprende, costando más mejorar a medida que llevas tocando más tiempo. Por todo

esto, mi primer consejo es que al empezar con un instrumento ensayéis todo lo que podáis para mejorar rápidamente y conocer bien el

instrumento que habéis elegido, si bien hay que ensayar siempre.

 

Otro tema importante es la cantidad de tiempo que hay que invertir en el ensayo. Por suerte o por desgracia depende de la persona, hay

gente que le cuesta más aprender y requiere muchas horas de trabajo y otra con una facilidad innata para dominar el instrumento. En

cualquiera de los dos casos se puede llegar a tocar de forma magistral, la única diferencia es la cantidad de tiempo invertida. Por otro

lado es posible que no se pueda decidir cuánto tiempo se va a ensayar (lo cual es la mayoría de los casos). Para contrarrestar esto yo lo

que hago es siempre empezar con la misma rutina, que consiste en repasar todos los rudimentos y técnicas básicas durante media hora,

haciendo diferentes series y repeticiones. De este modo, aunque sólo tenga media hora, me aseguro de que la he aprovechado al máximo,

todo el tiempo restante que tenga para ensayar lo dedico a estudiar cosas nuevas o simplemente tocar dejándome llevar. Con todo esto lo

que quiero decir es que no es tan importante la cantidad de tiempo, sino cómo se use ese tiempo. Se puede ensayar sólo media hora al día

y tocar mejor que otra persona que toca dos.

 

Por último me gustaría comentar algo importante. Yo personalmente antes de ensayar no estiro, sino que caliento, simplemente empiezo a

tocar despacio y voy aumentando la velocidad. Una vez que los músculos y articulaciones están preparados no me preocupo por llevarlos

al límite, en esta situación es difícil lesionarse (aunque tampoco os paséis). Ahora, al acabar es importantísimo estirar. Lo ideal es estirar todo

el cuerpo, pero es fundamental la espalda y los antebrazos, sea el instrumento que sea. Si no sabéis cómo estirar lo podéis buscar en Internet,

aunque no estaría mal tampoco comprarse un libro sobre estiramientos. El estiramiento en esta sociedad está infravalorado, y puede evitar el

90% de las lesiones en un músico. 

 

Dani Pérez.