COMPOSICIÓN DE UN SOLO
A pesar de que he debido realizar un solo de batería en aproximadamente el 50% de los conciertos que he hecho en toda mi vida, no soy un gran defensor de los solos, sean del instrumento que sean. Esto que a priori puede parecer extraño tiene una explicación sencilla, en el 80% de los solos que he escuchado he acabado terriblemente aburrido. Hay que tener en cuenta que un solo no se trata de una simple demostración de técnica gratuita, sino que en mi opinión debe considerarse un tema más del repertorio, sea de directo o de estudio, y como tal debe tener las cualidades de cualquier buen tema como ser entretenido, hacer partícipe al publico en directo, tener una estructura lógica que “guíe” al oyente de forma natural a través del solo...etc. Yo personalmente consideré en su momento que una forma de hacer mucho más atractivos mis solo era realizarlos con música, para lo cual compuse “Dinámica”. Por supuesto que el utilizar música es una de las muchas opciones que existen para hacer mucho más vistoso y entretenido un solo, en este punto cada persona es libre de elegir, y puedo asegurar que he visto solos realmente impresionantes que no tenían el apoyo de ninguna otra cosa más que el propio instrumento.
Una de las cosas más importantes a tener en cuenta en un solo es que éste tenga una estructura definida, ya que de este modo es infinitamente más fácil involucrar a la gente. Aunque puede haber diversas estructuras que funcionan de manera semejante, sí es cierto que la gran mayoría tienen un punto en común, el solo suele comenzar de forma tranquila y acabar de forma espectacular. Personalmente creo que es una de las mejores ideas para comenzar a componer un solo, ya que suele tener muy buenos resultados, aunque repito que se puede llegar al mismo resultados por otros caminos, pero es indudable que éste es el más fácil. Otro de los puntos importantes dentro de la estructura de un solo es el hecho de dejar una parte de éste para que participe el público de forma activa (en este caso hablo del directo), como por ejemplo realizar una melodía para que la gente la cante o una serie de golpes caracter&iac ute;sticos para el público puedaseguirlos e incluso contestarlos. Cuando comencé a realizar mis primero solos con Saratoga recuerdo que eran bastante técnicos, pero la gente no llegaba realmente a entusiasmarse con ellos, hasta que incluí una parte en el medio en la que me quedaba sólo con el bombo y hacía a la gente seguirme, la respuesta al finalizar el solo era notablemente mayor. La conclusión era bastante clara, es preferible sacrificar virtuosismo por una mayor participación de la gente.
Posiblemente uno de los motivos por los que acabe bastante aburrido en casi todos los solos que he presenciado es porque son excesivamente largos. El tiempo es un factor fundamental a tener en cuenta a la hora de componer un solo (repito, sea del instrumento que sea). Normalmente los músicos tienden (o tendemos) a excedernos con el tiempo cuando somos los protagonistas absolutos, y esto es algo comprensible, pero también un error. Siempre es preferible que el solo sea demasiado corto pero dejando un buen sabor de boca en la gente a que sea soporífero. Personalmente creo que de forma genérica un solo no debería superar los 5 minutos, aunque depende del caso del solo por supuesto.
La pregunta que más me han hecho mis alumnos con respecto a los solos siempre ha sido si los improvisaba o los llevaba totalmente preparados. Ambas opciones tienen sus ventajas y desventajas. Cuando improvisas en un solo normalmente tocas de forma más natural y relajada, con lo cual las cosas te suelen sonar mejor, pero ojo, también te expones a que lo tocado esté a un 30% de capacidad de lo que puedes realmente hacer (puedes estar nervioso, agarrotado por el frío, etc...), así como llegar a ser repetitivo y carente de originalidad. En el otro extremo está el tocar un solo perfectamente diseñado y memorizado para la ocasión. ¿La ventaja?, pues claramente que el solo estará al 80%-100% de tu capacidad, pero ten en cuenta que no estarás tan a gusto tocándolo, ya que estarás pendiente continuamente de la parte que viene a continuación, y la realización del solo se puede ver resentida por este hecho. Personalmente yo siempre elijo una opción intermedia, es decir, ni me la juego siempre improvisándolo todo ni lo llevo todo estrictamente estudiado (para elegir ésta última opción el solo tiene que estar ensayado un gran número de veces para que salga todo de forma natural). Normalmente realizo un pequeño guión con las entradas, salidas y núcleo de cada parte del solo, y el resto lo improviso. Es la forma en la cual obtengo mejores resultados, pero esto es una cuestión de cada uno.
Espero que estas líneas hayan ayudado a alguien, aunque como siempre digo, cada uno tiene su opinión y experiencia en la música, y la mía no tiene porqué ser mejor que la suya.
Dani Pérez.
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